
George Zimmerman, el vigilante voluntario acusado en Estados Unidos de homicidio en segundo grado por la muerte del joven negro Trayvon Martin podrá salir en libertad bajo una fianza de 150.000 dólares.
Así lo decidió este viernes el juez Kenneth Lester, quien estableció varias condiciones más, como que el acusado, George Zimmerman, esté siempre localizado con un dispositivo GPS y que no mantenga contacto con la familia de la víctima.
Además, deberá contactar con las autoridades judiciales cada tres días para garantizar que no se fuga y no podrá tener arma de fuego alguna ni consumir medicamentos o drogas, salvo por prescripción médica.
Zimmerman, para el que la Fiscalía había pedido una fianza mínima de un millón de dólares y su abogado de un máximo de 15.000 dólares, no podrá salir de prisión de forma inmediata, según el explicó el juez, ya que antes se ha de pagar la fianza y se tendrán que concretar algunos aspectos de las condiciones impuestas.
También se ha de establecer dónde residirá el acusado en espera del juicio y cómo se garantiza que su paradero permanezca en secreto, algo que el juez considera esencial para preservar su seguridad y la de su familia.
Minutos antes de aprobar la petición de la defensa de que se le permitiera esperar en libertad a ser juzgado, Zimmerman pidió hoy perdón a los padres del adolescente negro de 17 años al que mató el pasado 26 de febrero alegando defensa propia.
"Quiero decir que siento la pérdida de su hijo. No sabía qué edad tenía. Creía que era algo más joven que yo. Tampoco sabía si iba armado o no", dijo el acusado de 28 años, en lo que supone su primera disculpa pública por un homicidio que ha desatado movilizaciones de protestas por todo el país.
Los padres Martin estaban presentes en la sala del tribunal de Sanford (Florida) donde el juez Lester escuchó los argumentos de la Fiscalía y de la defensa para decidir si concedía a Zimmerman la libertad bajo fianza.
La breve intervención de Zimmerman tuvo lugar después de dos horas de testimonios, entre ellos los de la esposa y los padres del acusado, que declararon por teléfono para evitar su exposición a los medios de comunicación que siguen con atención este caso y que retransmitían hoy en directo la vista.